Por Philippe Mathelet
Artrosis: ¡no es una fatalidad!
La artrosis no es una fatalidad, la prótesis no es inevitable y el cartílago puede reconstruirse gracias al uso de Azufre, colágeno, glucosamina-condroitina.
La artrosis: ¿qué hacer?
La artrosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones. Se caracteriza por dolores y dificultades para realizar movimientos articulares. A nivel de la articulación, el cartílago se fisura y desaparece progresivamente. Posteriormente, pueden formarse crecimientos óseos que dificultan aún más los movimientos.
La artrosis es en realidad una degeneración del cartílago que se destruye más o menos rápidamente y está acompañada de una proliferación ósea bajo el cartílago.
La artrosis es la enfermedad articular más frecuente y la principal causa de discapacidad en personas mayores.
El cartílago articular no es un tejido inerte y se observa una oposición entre la producción de las células del cartílago (condrocitos) y su destrucción. Pero cuando los fenómenos de destrucción superan a la regeneración del cartílago, el grosor del cartílago disminuye y la articulación se deteriora.
Debido a esta intensa actividad de producción de nuevas células, pueden aparecer crecimientos óseos en el margen de la articulación (osteofitos o picos de loro). A veces, la destrucción del cartílago puede provocar desprendimientos de pequeños fragmentos que flotan en la bolsa articular, desencadenando inflamaciones e hinchazón de la articulación.
No existe ningún marcador biológico de la artrosis: la velocidad de sedimentación y las proteínas de la inflamación permanecen normales. Su diagnóstico es únicamente clínico y radiológico. Aunque el exceso de peso, las lesiones, la herencia y el mal alineamiento de los huesos predisponen a la artrosis, esta no es por ello inevitable.
El cartílago se nutre por la sinovia que lo impregna gracias, entre otros, a los movimientos de la articulación. Cuanto más se mueve y utiliza una articulación, mejor se irriga el cartílago y por tanto puede renovarse. Por ello se recomienda caminar, pero con precaución en terrenos demasiado accidentados…
A la luz de los últimos estudios, surgen nuevas hipótesis sobre las causas de la artrosis. Así, existiría un vínculo entre la artrosis y la calidad de la sangre. Una mala irrigación sanguínea cerca del cartílago podría provocar la muerte de las células óseas por disminución del aporte de nutrientes.
Otro estudio pone de manifiesto el mal funcionamiento de las proteínas constituyentes de nuestros tejidos debido a la unión de glucosa a estas proteínas. Estas proteínas glucadas se forman proporcionalmente a la cantidad de glucosa, que depende a su vez de la reacción a la insulina, y se encuentran en cantidad importante en el cartílago de los artrosicos. Por ello se comprende mejor el interés del azufre en la lucha contra la artrosis cuando se sabe que el azufre favorece la circulación sanguínea y que la insulina es una hormona azufrada.
Para luchar contra la artrosis, ¿qué tomar?
La artrosis no es una fatalidad, la prótesis no es inevitable y el cartílago puede reconstruirse, aunque en este ámbito es mejor prevenir que curar. Un tratamiento eficaz pasa por el uso del azufre: azufre de masaje, msm o aceite de Haarlem.
Se debe añadir el complemento alimenticio: Glucosamina-Condroitina que aportarán Glucosamina y Condroitina.
El colágeno marino también es muy útil para restaurar la función del colágeno. Conviene privilegiar el colágeno marino en polvo porque las dosis deben ser altas (de 5 a 10 gramos por día).
Generalmente es necesaria una cura de ataque (de 1 a 3 meses) y luego pueden bastar tomas de mantenimiento.
Cabe señalar: el azufre es una base que puede tomarse en grandes cantidades y durante un largo período sin ningún riesgo.
En estas condiciones y también en función de las particularidades de cada uno, es posible detener el proceso y reestructurar el cartílago. Así se puede evitar en muchos casos la operación.
Estos contenidos son informativos y no constituyen consejo médico, diagnóstico ni prescripción.
Los artículos de esta sección reflejan la experiencia y las lecturas de su autor, que no ejerce ninguna profesión médica. Se publican a título informativo y en ningún caso sustituyen la consulta de un médico o farmacéutico. Los complementos alimenticios no son medicamentos. En caso de tratamiento en curso, embarazo, lactancia o enfermedad, consulte a un profesional de la salud antes de cualquier uso.
