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Por Philippe Mathelet

Silicio

Permite que las estructuras de soporte del cuerpo existan, funcionen pero también perduren. En el corazón de numerosos órganos, de la piel y los huesos, estimula, remineraliza y regenera.

El silicio y el cuerpo humano



El Silicio, más que un simple oligoelemento, es indispensable para la vida. Diseminado por todo el cuerpo humano, permite que sus estructuras de soporte existan, funcionen pero también perduren. En el corazón de numerosos órganos, de la piel y los huesos, estimula, remineraliza y regenera sin cesar.

El Silicio es, junto con el oxígeno y el aluminio, uno de los principales constituyentes de la corteza terrestre. También se encuentra en las plantas, donde desempeña un papel en el metabolismo, el crecimiento y la estructura de la planta.

En estado natural, el silicio es el constituyente esencial de los cuarzos.

El silicio (Si) es un metal que tiene la particularidad de transformar la luz en electricidad.
Mucho tiempo después del descubrimiento de la piezoelectricidad por Pierre Curie, las capacidades del Silicio se utilizarán para fabricar relojes de cuarzo, sensores solares o los chips de silicio de nuestros ordenadores.

Elemento esencial del cuerpo humano que contiene 7 g, el silicio, debido a sus especificidades eléctricas, tiene un papel de potenciador de un gran número de moléculas, permitiéndoles ser más activas dentro de nuestras células.
También asegura un reequilibrio iónico de la célula y mejora la transmisión de la información en el cuerpo humano.

Se encuentra en los pulmones, el bazo, el hígado, el timo, las glándulas suprarrenales pero también en los tejidos fosforados (cerebro, cerebelo) donde su acción es esencial.

Las necesidades del cuerpo en silicio son elevadas, de 20 a 30 mg por día. Cabe señalar que con la edad, tenemos una rápida disminución de este elemento en el cuerpo.

Su participación en el funcionamiento celular y su papel como constituyente del tejido conectivo (cartílago; tejidos óseos, adiposos y vasculares) en relación con el colágeno le confiere por tanto un lugar destacado en la defensa activa contra el envejecimiento.
El silicio participa así en numerosas actividades fisiológicas interviniendo en la síntesis y el arreglo de las fibras de colágeno, elastina y los glucosaminoglicanos.

Su acción es beneficiosa a nivel de las articulaciones, la piel, el sistema cardiovascular (flexibilidad de las paredes de los vasos sanguíneos, apoyo a la circulación).
Estimula el proceso de mineralización.

Algunos productos ofrecen naturalmente sílice a nuestro cuerpo: la arcilla, la cola de caballo y la ortiga.
Así que para conservar una buena estructura en su cuerpo, piense en el silicio.

Estos contenidos son informativos y no constituyen consejo médico, diagnóstico ni prescripción.

Los artículos de esta sección reflejan la experiencia y las lecturas de su autor, que no ejerce ninguna profesión médica. Se publican a título informativo y en ningún caso sustituyen la consulta de un médico o farmacéutico. Los complementos alimenticios no son medicamentos. En caso de tratamiento en curso, embarazo, lactancia o enfermedad, consulte a un profesional de la salud antes de cualquier uso.